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18.7.10

"I love a man from California...
He's the prettiest thing we got the same disorder"

11.7.10










"No es que sea consuelo...pero me hace sentir mejor, el saber que alguna vez me quisiste, y sentiste algo por mi...Tal vez ahora no sientes nada, pero estoy completamente segura de que alguna vez lo hiciste...y me hace sentir mejor, sabiendo que hubo muchas que quisieron sentirse así, aunque sea alguna vez. Pero tú me amaste. A mi, me escogiste. Eso es todo lo que importa..."

30.3.10

Grounded.





detesto que mi madre vuelva a técnicas antiquísimas de tortura, al "castigarme" el internet, el celular, la lap, y el ipod.
seriously mom, you're not going anywhere with that shit.

Pero BAH! aquí estoy. Diciendo esto en una lap que no es mia, y que se siente extraña,y que no tiene mis cosas.
I feel so sad.

pero anyways.


QUIERO HACER UN ZINE.

No sería encantador? un zine nada pretencioso, con moda no convencional, artistas realmente emergentes, chicas que aman cosas raras, y no tan raras, y luego fotos, y arte y literatura...
A dream come true.
Sería un Zine que nace de la necesidad de encontrar algo más que no se ve en esas revistas feas de hoy.
No veo la hora para empezar esto, diseñarlo, repartirlo, buscar más colaboradores, hacerlo más grande y grande y grande y AH!
boooom.

7.8.09

2.Wise Words.


Queridísima Sylvia Plath:
Por qué no apareció en mi vida desde mucho antes?. Me encanta su manera de ver las cosas, su manera de transformar las palabras en poemas llenos de pura e incorrompible verdad...

6.7.09

Chinese.

I see you from the sky
And I wonder how long it will take me to get home
I wait for an hour or so at the carousel
I have a cigarette to pass the time
Cause the traffic's hell

I don't want anything more
Than to see your face when you open the door
You'll make me beans on toast and a nice cup of tea
And we'll get a Chinese and watch TV
Tomorrow we'll take the dog for a walk
And in the afternoon then maybe we'll talk
I'll be exhausted so I'll probably sleep
And we'll get a Chinese and watch TV

You wipe the tears from my eye
And you say that all that it takes is a phone call
I cry at the thought of being alone and then
I wonder how long it will take til I'm home again

I don't want anything more
Than to see your face when you open the door
You'll make me beans on toast and a nice cup of tea
And we'll get a Chinese and watch TV
Tomorrow we'll take the dog for a walk
And in the afternoon then maybe we'll talk
I'll be exhausted so I'll probably sleep
And we'll get a Chinese and watch TV

I know it doesn't seem so fair
But I'll send you a postcard when I get there

I don't want anything more
Than to see your face when you open the door
You'll make me beans on toast and a nice cup of tea
And we'll get a Chinese and watch TV
Tomorrow we'll take the dog for a walk
And in the afternoon then maybe we'll talk
I'll be exhausted so I'll probably sleep
And we'll get a Chinese and watch TV


Creo que esa canción se la escribió a su madre. Y me identifico tanto con esta canción, de cierta forma, que me dan ganas de llorar. D:

18.5.09

Va por ti, Benedetti...


Te espero cuando la noche se haga día, 
suspiros de esperanzas ya perdidas. 
No creo que vengas, lo sé, 
sé que no vendrás. 
Sé que la distancia te hiere, 
sé que las noches son más frías, 
Sé que ya no estás. 
Creo saber todo de ti. 
Sé que el día de pronto se te hace noche: 
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices, 
sé que soy un idiota al esperarte, 
Pues sé que no vendrás. 
Te espero cuando miremos al cielo de noche: 
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días 
en los que un beso marcó la despedida, 
Quizás por el resto de nuestras vidas. 
Es triste hablar así. 
Cuando el día se me hace de noche, 
Y la Luna oculta ese sol tan radiante. 
Me siento sólo, lo sé, 
nunca supe de nada tanto en mi vida, 
solo sé que me encuentro muy sólo, 
y que no estoy allí. 
Mis disculpas por sentir así, 
nunca mi intención ha sido ofenderte. 
Nunca soñé con quererte, 
ni con sentirme así. 
Mi aire se acaba como agua en el desierto. 
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro. 
Mi esperanza de vivir eres tu, 
y no estoy allí. 
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás, 
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti? 
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí. 
Porque todas las noches me torturo pensando en ti. 
¿Por qué no solo me olvido de ti? 
¿Por qué no vivo solo así? 
¿Por qué no solo...





Va por tí, hombre de letras mágicas. Allá arriba, espero estes mejor...

13.5.09

White Horse.

Post alternativo al que ya publiqué en BloggersKillBookstars.


Debí saberlo...más bien, debí verlo venir. 

Pero ahora, eso ya no importa. Bién me lo decían...Los cuentos de hadas son solo eso, y en simple papel se quedarán. Los finales felices distan mucho de existir. Fue un crimen pensar que eso no era verdad?. Lo dudo. 

Aunque no dudo, ni dudaré de lo mucho que te quería, que aun te quiero muy a mi pesar,pensé que al negarlo todo y bloquearte de mi mente todo se borraría. El libro se cerraría, y tú desaparecerías de la misma forma en la que apareciste aquella tarde de noviembre, que ahora me gusta maldecir. 

Es increíble como se puede ser tan ingénuo...cómo se puede jugar en el viento, y volar tan alto, sin medir las consecuencias de la caída, que siempre es inminente. Sabía que iba a caer, pero preferí ignorar las advertencias, y me aventuré. Me sentí tan invencible, encima de todo y de todos. Flotando en un mar tan incierto pero igual placentero...

Y terminó. Nada pudo haberme preparado para la caída, y es que nunca se esta suficientemente preparado para caer, para descender, y para dejar atrás el mundo que se conoce. Tan segura estaba de tí, de mi...de nosotros, que cuando caí no me dolió. Simplemente me quedé en un limbo emocional, y no supe cómo reaccionar. 

Ahora que, lo veo todo desde afuera de la burbuja, me doy cuenta de quién soy yo, quizá mi error fue mirar tan alto, y fijar mis expectativas y sueños en tí, quizá no fue un error, y una simple y agridulce casualidad...nunca lo sabremos. 

La princesa quedó atrás. Se miró al espejo, y se dió cuenta de que todo se disolvía ante sus ojos oscuros. El castillo que se miraba tan perfecto, se rompía a pedazos, y el bosque encantado se secaba, se estaba muriendo. Y el caballero de la armadura de plata, que antes era incólume y perfecto, se estaba convirtiendo en todo, menos en lo que ella conocía. 

Y porque finalmente, duelen más las mentiras que las verdades, no voy a mentir cuando digo, que ya no creo más. Ya no voy a invertir mi fé en todo esto...ya basta de jugar al cuento de hadas. Bien lo han dicho:

Los finales felices, nunca son finales en realidad. 

4.5.09

12.Kiss Kiss...

Llegaron al apartamento de Susan, que era muy amplio y muy acogedor, con posters de películas enmarcados en las paredes, y muchas fotos de ella y Robert. Robert mismo, estaba sentado en el sillón de la sala, leyendo algo.
-No fue demasiado tarde, para rescatar a Annie de la perdición?-preguntó Rob desde donde estaba.
-Parece que no...llegué en el momento preciso...-dijo Susan, dejando una de las maletas de Anna en el suelo.-Anna se sentó en el sillón donde estaba Rob, y apoyó la cabeza en su hombro.
-Porqué no todos son como tu Rob?-preguntó Anna a Susan.
-Porque entonces, el mundo no tendría chiste. Y así esta mejor...-dijo Susan mirando a Rob con una sonrisa.
-Sí, así esta mejor, no me gustaría ver clones baratos de mi en todos lados...-dijo Rob riéndose.
-Bueno, te mostraré tu habitación...quizá quieras descansar un rato...Mañana, me acompañarás al rodaje de la película...-dijo Susan, tomando de nuevo una de las maletas. Subió  con ella al segundo piso del apartamento, y la llevó hasta la habitación.
-Heeey, qué bonito...podría quedarme aquí por siempre!...ja...no te creas, haría mal tercio contigo y Rob...-dijo Anna, que se había aventado a la enórme cama con muchas almohadas, como tanto le gustaba...
-Creeme, sin que yo tenga que correrte, encontrarás al chico de tu vida, y ya no querrás vivir aquí, aunque no sería malo tenerte por acá...-dijo Susan.
-Gracias. En serio gracias...-dijo Anna, ofreciendole una sonrisa a Susan.
-No hay de qué...estoy segura de que si los papeles se hubieran invertido, tú también me habrías rescatado...-dijo Susan devolviéndole la sonrisa. 

Esa noche durmió un poco más tranquila. Al menos, no estaba completamente sola. Y mañana, sería otro día. 





Hacía mucho calor en la locación, y todo parecía ir para largo. El teléfono de Anna sonó, y contestó entusiasmada, al ver que era Brandon.
-Pensé que ya te habías olvidado de mí, Flowers...-dijo Anna, riéndose.
-Cómo podría?...álguien me informó amablemente, de su estadía en NY, y por fortuna para usted, señorita, estoy completamente disponible para lo que se le ocurra...-dijo Brandon, intentando sonar muy educado.
-Tú también estas aquí?-le preguntó Anna, contenta.
-Claro...de hecho, ahorita estoy en un Starbucks, estoy viendo el Madison Square Garden desde aquí...-dijo Brandon. Anna se dió cuenta de que estaban muy cerca.
-Hey! ya sé dónde estas...estaré ahí en 10 minutos!...-dijo Anna, colgó y fué a buscar a Susan.
-Debo irme, tengo que verme con un amigo en 10 minutos...-dijo Anna, con una sonrisa amplia.
-Uhhh! bien, asegurate de que tú y tu amigo, esten aquí a las 4:00, irémos a comer pizza con Rob, nos esperará allá...-dijo Susan. Anna asintió y salió corriendo de ahí.

Caminó dos calles, y lo vió desde lejos. Sentado frente al ventanal del Starbucks, buscandola con la mirada. Sin que él lo esperara, se metió al Starbucks, y se sentó en el sillón frente a él.
-A quién buscas?-le preguntó a Brandon, y él volteó desconcertado. 
-Wow, dijiste diez minutos, solo han pasado como 5...-dijo él, acercandose a ella, para saludarla.
-Me tardé menos, porque quería verte...-admitió Anna. 
-Yo también quería verte, me alegra mucho que estes aquí...y ahora sí, podremos discutir con calma, mi proposición...todavía sigue en pie lo de las fotos para el nuevo disco, Annie...-dijo Brandon, se paró, y se sentó en el sillón junto a ella. Se miraron más de cerca. Su estómago se revolvía y sentía mariposas, otra vez.
-Claro, yo...yo estaría encantada de tomar las fotos...tú solo dime cuando y dónde, y ahí estaré...-dijo Anna, que se sentía hipnotizada por el olor de la piel de Brandon...
-Bien, y qué tal si empezamos mañana mismo, eh?-le preguntó Brandon, y ella asintió, aun ausente. 
-Por mi, esta bien...-dijo ella. De pronto, ya no estaba poniendo atención a lo que él decía. Solo veía sus labios moverse...sus ojos fijos en ella...Y su primer instinto, fue besarlo. Lo tomó de las mejillas, y lo besó. Después, se sintió desconcertada. Se separó de él, pero no por mucho tiempo, ahora él la tomó de las mejillas, y la estaba besando con más intensidad. Poco a poco sentía como la razón desaparecía, y la irracionalidad hacía su aparición estelar. 
-Yo...quiero que vengas esta noche al show...necesito que estes ahí, me encantaría que estes ahí...-dijo él, algo corto de aire, por el beso. Ella solo asintió. No dijo nada. 
-Y yo, quiero que me acompañes a comer, con unos amigos esta tarde...-dijo ella. 
-Sí,claro...me encantaría...-dijo él, sonriente.

No sabía porqué, pero aunque al principio se sintió bien con ese beso, en ese momento, se preguntaba a sí misma, qué diablos le estaba pasando. Realmente, no quería envolverse sentimentalmente con Brandon. No quería nada de eso ahorita. Y mucho menos, quería que Brandon tuviera señales equivocadas. 

Y a las 4:30, se encontraban todos comiendo en una pizzería. Encontró bastante misterioso, que Susan y Brandon ya se conocieran desde antes. Le hacía pensar que Susan pudo haberle dicho a Brandon, que ella estaba en la ciudad. Pero no quería sacar conclusiones tan temprano. Ahora solo quería disfrutar el momento. Ya no se sentía tan mal. 



2.5.09

11.Fly Away.

Ya habían pasado 2 meses, y las cosas distaban mucho de mejorar. Y su aspecto empeoraba todos los días.
Tenía ojeras, había perdido más peso del que hubiera deseado, y sus ojeras denotaban mucho su estado de ánimo. Ya no estaba de humor para charlar con la gente que la rodeaba, y sus fotos mostraban cada vez más la depresión que tenía, pero que se negaba a aceptar. 

Ahora hasta fumaba, y tomaba café como maniática. No dormía a sus horas, y cuando sonaba el teléfono no contestaba. Todo iba de mal en peor, y aun sabiéndolo, no quería cambiar nada. Se pintó el pelo, y su aspecto cambió todavía más. No quedaba mucho de aquella Annie con los ojos llenos de vida, y el corazón lleno de deseos y planes para el futuro.  En su lugar, estaba una mujer huraña y retraída...una mujer que veía todos los días frente al espejo, que no reconocía, pero que ya le empezaba a ser más familiar...

De alguna forma, los malos ratos que pasaba Annie, pasaron a oídos de Susan, su mejor amiga desde la preparatoria, y la única que parecía entender, aparte de Brian, lo que acontecía en su cabeza loca. Tomó un vuelo de NY a California para verla, sin importarle la interrupción del rodaje de la nueva película que dirigía. 

-Esa NO eres tú. Simplemente no eres tú...Dónde quedo la Annie que yo conocía? Te dejo una temporada sola, y mirate...Yo creo que vendrás conmigo a NY. Ahí me aseguraré de que comas a tus horas, y de que dejes el cigarro y el café junto con todas esas cosas que te estan haciendo daño...-dijo ella, que miraba el reflejo de Annie en el espejo, encerradas en el baño.
-No quiero ir a NY...-fué lo único que alcanzó a decir Annie, y después bostezó.
-Si no te estoy preguntando si quieres, te estoy diciendo que vamos a ir...-dijo ella, mirándola severamente. 

Salieron del baño, y Susan sacó un par de maletas del closet de Anna, y empezó a tomar ropa del closet de forma aleatoria.
-Ehmm, qué llevaras? creo que me llevaré todas esas playeras que veo por acá...HEY! esa es mi playera de Franz Ferdinand, todavía la tienes? ¬¬ -dijo Susan mirándola, mientras Anna reía.
-Oye, yo no tengo la culpa de que la playera se enamorara de mi, y yo de ella...-dijo Anna en su defensa. Susan negó con la cabeza, y de todos modos la guardó en la maleta junto con otras cosas.
-Y cómo va todo con...ehmmTúsabesquien?-le preguntó Anna, alzando las cejas a Susan, que se ruborizó solo de pensar en la pregunta.
-Ahhh, no tienes que decírmelo, tus mejillas lo dijeron todo...-dijo Anna riéndose.
-No te burles de mis mejillas expresivas! como si las tuyas tampoco lo fueran! cada vez que te preguntaba de Bria...ehmm...de él, pues te pasaba lo mismo...pero creo que no querrás hablar de eso ahora, así que mejor apúrate, nuestro avión sale a las 8:00, y ya son las 7:00...-dijo Susan, que seguía metiendo cosas a las maletas.
-Con que ya tenías todo preparado, bastardaaa!!-le gritó Anna, riéndose. Siempre se decían bastardas.
-Obviamente, pues quién me crees tú? bastarda!!-gritó Susan, que se rió al igual que Anna.
-Ya extrañaba esto, sabes?-le dijo Anna, abrazando a Susan.
-Lo sé...ahora apúrate, y ya vámonos...mientras más pronto, mejor...-dijo Susan.

Mientras tanto, Anna pensaba en que probáblemente eso era lo que tanto necesitaba. Un respiro, un cambio...la mano de una amiga, que la sacara del hoyo tan profundo en el que estaba. Y mintió. Sí quería ir a NY. Quién puede decirle que no, a La Gran Manzana?.

30.4.09

9. Change of plans.

El estudio fotográfico que tenía a su disposición en Francia no se parecía en nada al que tenía en California. De que era bonito, moderno y tenía lo último...no había duda, pero le faltaba ese toque personal. Además, aquí tenía 3 asistentes que prácticamente podían hacer todo lo que ella quería con solo decirlo, y ella no estaba acostumbrada. Muchas de las cosas, las hacía ella misma. El revelado, la edición, si es que era necesaria, y varias otras tareas, siempre eran hechas por ella. Así trabajaba, y así le gustaba. Se sentía atada de manos de cierta forma, su jefa prácticamente le había dicho que se dedicara a tomar y dirigir el montaje de las fotos, escoger las lentes y el equipo que necesitaría y ya. Como si hacer el trabajo del revelado y el montaje en sí, fuera algo fuera de sus límites.

El blanco impecable en las paredes del estudio, parecía hipnotizarle. Se había quedado mirando al techo un buen rato, hasta que se dio cuenta de que, realmente no estaba muy cómoda ahí. Como siempre, existía ese vacío en su estómago, un hoyo negro que sentía, la iba a comer por dentro y la iba a dejar más rota y más incompleta que antes. Su teléfono sonó y muy en sus adentros deseaba que fuera él, aunque realmente era el editor en jefe de la Alternative Press.

-Te diviertes en Francia, Annie?-le preguntó de inmediato la voz del otro lado del teléfono.
-No tanto como pensaba, Jack, querido...-dijo ella suspirando.
-Pues regresa a California...te tengo un trabajo bastante especial por acá. Voy a hacer un especial con lo más sobresaliente en lo que va del año, y desde el primer momento, pensé en ti, para las fotos. No vayas a decir que no. Aunque, bueno...seamos honestos, no te pagaré la millonada que de seguro te están pagando ahí...pero, creo que valía la pena hacer el intento por tenerte acá. Ya te hartaste de fotografiar rockstars, cariño?-le preguntó Jack riéndose un poco.
-La oferta suena tentadora, de hecho. Y no exageres, no me pagan millonadas...-dijo ella riendo también.
-Además, tendrás la oportunidad de fotografiar a tu chico...otra vez, fué votado como el hombre más sexy, hey! le ha ganado ya dos veces al chico de My Chemical Romance!, eso sí debe celebrarse...-dijo él. Ella se quedó callada. Las palabras "tu chico" no querían sonarle ajenas, pero ya lo eran...muy a su pesar.
-Porqué tan callada, Annie?-le preguntó, al sentir el silencio obvio del otro lado de la linea.
-Bueno, pues es que, ya no es mi chico...-dijo, con un nudo enorme en la garganta.
-Qué? rompieron otra vez, Anna?...ah, vamos...todo mundo sabe cuanto lo quieres, así que, porqué no aceptas este trabajo, te regresas acá, e intentas arreglarlo todo, eh?-le preguntó Jack haciendo la oferta sumamente tentadora. Además, ya no tendría que seguir en Francia, ahora se le hacía un poco extraña y extremadamente solitaria, y hasta algo deprimente.
-Me parece perfecta tu oferta...pero tú más que nadie sabe que los contratos no son cualquier cosa, y menos cuando estamos hablando de una revista como Vogue...aunque, si no me equivoco, mi contrato solo es forzoso hasta...ehmm-(se paró del suelo y fué por su bolsa y la vació en el suelo sin mucho cuidado, haciendo una lluvia de papeles improvisada, de ahí, sacó una hoja rosa y comenzó a leerla) - es hasta después de dos semanas...-dijo ella, sin mucho ánimo.
-Bien, pues te espero acá dentro de dos semanas, Annie. Mientras tanto, sigue tomando fotos, y que nadie te diga cómo tomarlas, eh? que no pierdan el estilo de Annie!-dijo él, se despidieron y colgó.

Jack tenía razón en cuanto a las fotos...si sus fotos eran como eran, era gracias a su toque personal, y eso incluía revelarlas, y hacer todo el proceso ella misma. Mandó llamar a sus asistentes, y literalmente les dijo que no eran muy necesarias. Ahora, ella volvía a tener el mando de todo, como siempre.




Del otro lado, en Los Ángeles, Brian dormía en casa de Zacky, uno de sus compañeros de la banda, y sonó su teléfono, interrumpiendo su sueño completamente.
-Annie va a volver a california...-le dijo Jack algo emocionado de comunicarle la noticia a Brian, que se paró del sillón en el que estaba, y se talló los ojos.
-Qué dijiste? cómo supiste eso?-le preguntó, lleno de curiosidad.
-Le ofrecí que viniera para la siguiente edición de AP...y no pudo rechazar mi oferta...-dijo Jack.
-Eh...Ella...va a tomar las fotos?-preguntó Brian, titubeando.
-Claro!...viene en dos semanas...prepárate...-Jack colgó, y una sonrisa se formó en el rostro de Brian, que ya no mostraba signos de sueño. Ya no quería dormir, se acostó en el sillón pensando en qué haria al verla. La ignoraría, le reclamaría?...ni siquiera tenía pruebas auténticas de que ese hombre con el que hablaba era un pretendiente suyo. Ahora que veía todo desde otra perspectiva, le parecía que había sobre reaccionado.

Y cuando lo pensó bien, se quitó de encima esos pensamientos de ignorarla, o reclamarle nada... ahora,solo pensaba en besarla.

25.4.09

8. Look what you've done.

No supo porqué, pero esta vez no fue detrás de él. Ni siquiera se paró del suelo del baño, y continuó llorando, mientras pensaba en si esta vez volverían o no, si esta vez el regresaría a buscarla, o ya todo estaría acabado.

Se quedó dormida justo ahí, hasta el día siguiente muy temprano. Se encontró a sí misma acostada encima del tapete del frio baño, se paró y miró su reflejo en el enorme espejo que había ahí. Su reflejo le parecía tan nefasto que casi no lo podía mirar. En él, se encontraba el rostro de una mujer que ciertamente no parecía ser ella. Estaba demacrada, con el rímel corrido, y el pelo enmarañado, tenía ojeras y hasta llegaba a parecer que la luz se había ido de sus ojos ahora hinchados. Salió del baño, y cerró los ojos por el sol que irradiaba en la ventana...comenzaba a sentirse cegada y tuvo que cerrar las cortinas. Ahora estaba a media luz; se dio cuenta de que las cosas de Brian ya no estaban, el único indicio de que estuvo ahí, era la playera que había usado el día anterior tirada en el suelo de la habitación junto con la ropa de Anna.

Su mente apenas estaba tocando fondo. Ya se había ido...ya no estaba ahí. Le costaba trabajo meterse esa idea en la cabeza. Decidió tomar una ducha, sin siquiera esperar a que el agua caliente saliera de la regadera, ya no le importaba. Se vistió con lo primero que vio y salió del hotel sin la menor idea de a dónde ir. Caminó sin rumbo, subconscientemente, lo buscaba, esperanzada de que pudiera aparecer en alguna parte, sentado en algún café...fumando junto a una fuente, tirado en el pasto...de pasajero en algún bus. Y de pronto, su mente comenzó a jugar con ella. De pronto, le parecía verlo caminando entre la gente, después, tomaba la forma de el hombre sentado en la terraza de un restaurante, y luego...lo veía en una esquina, besando a una chica rubia. Pero no era él...ya estaba alucinando.

-Annie Gibbons, no?...-preguntó alguien detrás de ella.

-Qué?...-dijo ella sin importarle mucho. Volteó, y miró a un hombre de lentes oscuros, chaqueta de cuero, y barba a medio crecer.

-Sí, eres tú!...me recuerdas? Tú me tomaste fotos para la portada de Nylon Men...soy Brandon...-dijo él, no muy seguro de si ella lo recordaba. Le extendió la mano, y ella la tomó asintiendo.

-Claro, sé quién eres. Brandon Flowers, The Killers, no?-preguntó ella sonriendo a medias.

-Bien...si me recuerdas!, qué haciendo por acá? Alguna sesión de fotos?-preguntó él, sonriéndole.

-Ehmm..sí, estoy aquí por una semana...-dijo ella, no muy interesada en él, por el momento.

-Qué bien!, y qué bueno que te encuentro. Me gustaron mucho las fotos que me tomaste, y me preguntaba si podrías tomar las fotos del siguiente álbum de la banda...-dijo él y ella lo miró por fin. Asintió con la cabeza.

-Claro, claro...las tomaré. Te llamaré luego, es que tengo algo que hacer...-dijo ella, estrechando su mano de nuevo, despidiéndose de él.

-Perfecto!...bueno, sé que probablemente me estoy metiendo en cosas que no debo, pero te noto algo mal. Mira, te apunto mi número, y si necesitas algo, lo que sea...me llamas, estaré aquí con la banda unas semanas...-dijo él, tomando el celular de Anna de sus manos. Tecleó su número y lo guardó para ella.

-Gracias, eres muy amable...-dijo ella sonriendo genuinamente.

-De nada, Annie...te veré luego...-dijo él, dándole un beso en la mejilla sin más, y se fue.

Lo miró irse en dirección contraria, y una vez que desapareció de su vista, siguió con su camino.

Caminó un buen rato por la ciudad, sin un rumbo en particular. Poco a poco se daba cuenta de que probablemente ya no iba a encontrarlo, imaginaba que para esas alturas, ya estaba metido en un avión de regreso a California.

Aunque, la realidad era otra.

Estaba en la terraza de su nuevo cuarto de hotel, fumando un cigarrillo, el último que le quedaba. Recordó lo mucho que Anna detestaba verlo fumar, pero en ese momento no podía evitarlo, hasta temblaba un poco al sostenerlo...estaba nervioso y toda clase de pensamientos bombardeaban su cabeza sin piedad. Nunca se había sentido así, tan perdido. Ahora él había huido y no estaba muy seguro de saber si ella lo buscaría o no. Y de todos modos, aunque lo buscara, sabría dónde encontrarlo?...Barcelona no era muy pequeña que digamos.

Estaban en la misma ciudad, y sus hoteles, ni siquiera estaban muy separados el uno del otro, pero irónicamente, tardarían un tiempo en volver a verse. El destino quería jugar un poco con ellos, esta vez.

24.4.09

7.Run.

Tenía ya hora y media intentando dormir.

Miraba el rostro de Anna completamente perdido en el sueño y se preguntaba qué diría si le contara todo al día siguiente. Tenía toda la intención de confesarlo todo, pero al mismo tiempo tenía ciertas reservas, pues no sabía cómo iba a reaccionar. Le pasó por la cabeza la idea, de mentir e inventarle cualquier otra cosa para evitar una confrontación.

Es que todo iba tan bien ahora. Estaban juntos, tal y como antes. Y esa verdad podía separarlos otra vez, y no iba a permitirselo...pero de igual forma, se separarían si él mentía, solo que ahí no habría marcha atras, sabía que no lo iba a perdonar.

Finalmente, cerró los ojos. Después de unos minutos, logró dormir. Ya tendría todo el día de mañana para explicarse.


Despertó con el sol en sus ojos, y la silueta de Anna, que estaba sentada en la terraza de la habitación, hablando por teléfono con álguien, mientras lo hacía, apuntaba en un cuaderno, y de vez en vez, tomaba un sorbo de café.

Él se paró y se metió al baño, se duchó, y vistió con rapidez, y al salir, la vió sentada a la orilla de la cama.

-Y bien, me vas a decir ahora, cómo fue que supiste que estaba aquí?-le preguntó, bastante interesada.
-Bueno...yo...recuerdas que me habías dado una llave de tu apartamento?, ya era demasiado tiempo de no verte...y pensé que si tocaba, no me abrirías, así que entré, y me di cuenta de que no estabas, y te llamé...después de colgar, no hice más que buscar en el apartamento, cualquier cosa que pudiera decirme dónde estabas, y encontré la carta de las oficinas de Vogue en el cajón del buró...y...y...el diario...-Anna miró a Brian en shock, y no lo dejó seguir.
-No lo abriste, verdad?...-le preguntó a punto del colapso.
-Bueno, yo...-dijo él apenas en un susurro.
-Lo abriste, o no, Brian? lo abriste?- le volvió a preguntar, exaltada.
-Lo abrí!...lo abrí!, y me bastó con ver las primeras páginas para entenderlo todo...pero es que si no lo hubiera abierto, no me habría dado cuenta de lo mucho que realmente significas para mí, y lo que yo significo para tí...no hubiera abierto los ojos!- le dijo, intentando defenderse. Anna no se veía contenta.
-No puedo creer cómo, la persona en la que más confiaba, podía hacerme cambiar de opinión...-dijo ella, llevandose las manos a la cara.
-Ahí tienes la respuesta, Annie!...si soy la persona en la que más confías, porque te enojas, si leí tu diario...tú y yo, no tenemos secretos...-dijo él, y se acercó a ella, pero se apartó. No dijo nada.
-Qué?...ocultabas algo de mí, entónces?...-preguntó Brian. Lo que la hizo voltear.
-Claro que no!, pero ese no es el punto...qué la palabra diario, no te suena a algo privado? es como si yo husmeara en tu libreta de canciones...yo no me meto con tus cosas-dijo ella.
-Oh, vamos! quieres leerla?,toma, léela. Encontrarías exactamente lo mismo que yo encontré en tu diario...son un montón de palabras que llevan a lo mismo. Te amo. Me amas...no hay más que decir-dijo él, mirándola.

Anna miró la libreta de Brian a la mitad de la cama, y decidió abrirla.
Se dió cuenta de que había más que solo canciones. También había una especie de diario de viajes...cási cada linea en cada fecha, la llevaba a descubrir cuanto la extrañaba mientras estaban lejos. Luego, había un par de fotos de ellos dos. Se veían tan felices. Y era así como debían estar.
-Sé que estuvo mal...pero tienes que entenderme. En ese momento, no sabía exactamente lo que tú estabas sintiendo. Estaba tan preocupado, no tenía idea de dónde estabas, y luego oír tu voz diciendome que ya era demasiado tarde. Cási muero ahí...y luego, encontré tu diario, y me costó tanto decidir entre abrirlo, o no. Pero necesitaba una respuesta, necesitaba saber si tú de verdad querías seguir con esto, o no. Y bueno, aunque hubiera sabido que no querías intentarlo más, de todos modos hubiera venido...-dijo Brian.

Anna cerró la libreta, y se fué al baño. Cerró la puerta con llave, y se sentó en el suelo. Comenzó a llorar. Todavía no olvidaba aquel momento en que discutieron, todavía no se le olvidaba lo que dijo...y todavía le dolía. Y ahora, estaba él afuera, después de haberle dicho todo lo que sentía, le había demostrado lo importante que era en su vida. ¿Qué otra prueba quería?.


Brian se quedó sentado en la cama pensando en qué más hacer para hacerla entender. Entre todo lo que traía en la cabeza, recordó una canción que, extrañamente le gustaba. No se parecía en nada a lo que oía con frecuencia, ni a lo que tocaba con Sevenfold, pero para él, eso no demeritaba la canción y todo lo que decía. Le parecía perfecta para el momento que estaba viviendo.

Sacó la guitarra acústica que había traído consigo, y comenzó con los acordes de aquella canción que pocas veces tocó, pero que se sabía a la perfección. Eso tenía que hacerla reaccionar de alguna forma.


I'll sing it one last time for you
Then we really have to go
You've been the only thing that's right
In all I've done

And I can barely look at you
But every single time I do
I know we'll make it anywhere
Away from here

Light up, light up
As if you have a choice
Even if you cannot hear my voice
I'll be right beside you dear

Louder louder
And we'll run for our lives
I can hardly speak I understand
Why you can't raise your voice to say

To think I might not see those eyes
Makes it so hard not to cry
And as we say our long goodbye
I nearly do

Light up, light up
As if you have a choice
Even if you cannot hear my voice
I'll be right beside you dear

Louder louder
And we'll run for our lives
I can hardly speak I understand
Why you can't raise your voice to say

Slower slower
We don't have time for that
All I want is to find an easier way
To get out of our little heads

Have heart my dear
We're bound to be afraid
Even if it's just for a few days
Making up for all this mess

Light up, light up
As if you have a choice
Even if you cannot hear my voice
I'll be right beside you dear



La puerta del baño se abrió lentamente al terminar la canción.
Pero probablemente, era demasiado tarde.
Él ya no estaba ahí.

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Bien emocional el capítulo XD
pero así soy, toda cursi-dramática.
COMENTEN.
si el episodio estuvo todo emo. y si eso se les hace
demasiado mieloso o algo así.

Crédito a Run de Snow Patrol. Canción hermosa!


12.4.09

Mágia.

Les juro.

Oír a Muse, en la noche-madrugada, mientras viajas a través del desierto, es una de las cosas más increíbles que se pueden hacer, lo mejor, es que solo necesitas estar sentado frente a la ventana, mirando las estrellas, y la luna...que estaba más llena que nunca. Ayer-hoy, no se me va a olvidar ni en un millón de años...trazar el contorno de las montañas con los dedos, pensando en el espacio abierto...viendo supernovas imaginarias danzando frente a ti...se te olvida todo. Hasta cómo te llamas.

Fue completamente inspiracional...lo juro. Y tenía tantas ganas de escribirlo todo...pero, eso de andar a lado de tu compañero de viaje, que no sabe absolutamente nada de tu hábito de escribir, pues como que inhibe ese deseo de plasmarlo todo. Y luego llegué aquí, frustrada, porque ya que tengo papel y pluma no sé cómo diablos describirlo.

4.4.09

Seize The Day parte II.

1 mes después.

París en sí, era bonito. Muy bonito.

Pero a su gusto, le faltaba algo. Era como la comida sin condimentar. O como una verdura cruda, y sin sabor. Aún con todo, nunca le faltaba inspiración allí. Siempre encontraba nuevas ideas para plasmarlas en sus fotografías, o en las sesiones de fotos para VOGUE. Gracias a eso, siempre dejaba a Jean, el editor en jefe de la revista, encantado con todo lo que hacía. Pronto, la llamaron para que hiciera una sesión de fotos especial para Vogue España. Obviamente no se negó. Era jueves en la noche, y ese mismo día voló a Barcelona, donde ya todo estaba preparado para la sesión. Todo ahí, estaba de acuerdo a lo planeado. Con lo que ella no contaba, es que se iba a quedar ahí más de una semana. No le incomodaba. De hecho, le agradaba la idea de conocer más allá de lo poco que alguna vez visitó de España, cuando niña. Además, de qué podía quejarse? Iba a tener unos días en otro lugar, conociendo otras cosas, y sobre todo, haciendo lo que más le gustaba: Tomar fotos.



La primera impresión que tuvo Brian de París, tampoco fué la mejor. La primera vez que pisó tierra parisina, fué un viernes por la tarde. Iba con los chicos de Sevenfold a tocar en un auditorio algo lejano del aeropuerto, y además, ya era muy tarde. Tan tarde, que ya se estaban perdiendo la mitad del soundcheck en cuanto llegaron. Llegó a odiar el aeropuerto. Enórme, parecía un laberinto, un laberinto lleno de tiendas, y de gente estorbosa con maletas gigantes, extranjeros por todas partes, y franceses que no entendían ni un céntimo de inglés. Estaba cansado. No se había duchado, y tampoco había podido dormir bien...Pero ahí estaba. Por el amor al arte, la música, y sí, al dinero.

Ahora, se encontraba en ese mismo aeropuerto, con toda clase de incógnitas en la cabeza. Esta vez, venía completamente solo. En plan de simple turista. Un patético enamorado queriendo encontrar a la chica de sus sueños, enmedio de aquél cáos llamado París. Lo único que tenía, era esa carta robada, con la dirección de las oficinas de Vogue. Camino con su maleta hasta la salida, y vió la fila de táxis afuera. Se acercó al primero que vió, y le mostró el papel algo arrugado con la dirección. La señaló, y el taxista asintió con la cabeza, en señal de entendimiento. Se subió al táxi, y esperó lo mejor.

Llegó, y se bajó del taxi, aventándole un billete al conductor, era algo más de lo que el taxímetro marcaba, pero le daba igual, ni siquiera esperó el cambio, y corrió a la entrada de las oficinas. Se sintió aliviado de que la chica de la recepción supiera hablar inglés. Pidió ver a Anna. Pero la mujer le dijo que estaba en Barcelona en el momento.

Ya no sabía ni cómo sentirse ante eso. Su única reacción fué dirigirse de nuevo a la salida, paró el primer taxi que vió, y le pidió que lo llevara al aeropuerto. Otra vez. Estaba ahí, formado, delante de 5 personas, para pedir un boleto a Barcelona. Pronto llegó al mostrador y pidió un boleto, El vuelo salía en 5 minútos, y la puerta para abordar era la F16.

Estaba en la F2...

Corrió como nunca en su vida. Como si la vida le fuera en ello. No le importó tirar a un par de personas, empujar niños pequeños, y hacer a un lado a un grupo de turistas coreanos, que se vieron asustados al verlo correr justo en la misma dirección que ellos a toda velocidad. Pero llegó. Llegó, y se metió al avión aliviado. Ya tendría todo el vuelo para descansar.





:B después de que ayer fué uno de los días más HORRIBLES de mi vida, aquí esta la continuación a mi chafafic. XD
reviews are NICE!





1.4.09

3. Before the end of the world.




¿Por qué había huído Anna?...

Él siempre había sido del tipo de chicos, que no se acercaban a una chica, aun cuando le gustara. Prefería que la chica viniera a él, y le mostrara el interés que tenía, pero nunca de otra forma. Con ella, sin embargo, había sido diferente desde el principio. 

Era viernes. El reloj marcaba las ocho de la noche, y estaban en lo que quedaba del rio de L.A donde harían una sesión fotográfica para la revista Alternative Press. Nunca había sido fan de las sesiones de fotos, pero ahí estaba, arreglado completamente, al menos de la manera que a él le gustaba. Nadie le decía como vestirse, él se vestía
por si solo y eso hacía que siempre conservara su propio estilo. 

Fumaba un cigarrillo, sentado en el concreto que todavía se sentía algo caliente de la tarde. El fotógrafo todavía no llegaba, y de hecho, nunca iba a llegar. Sin embargo, el editor en jefe, le llamó a una de sus amigas, también fotógrafa, para tomar la sesión de fotos en vista de que el otro fotógrafo nunca se presentó. 

La vió llegar en un auto clásico, pero bastante bien conservado. Se bajó del auto, y sacó una maleta de la cajuela, y sin decir una sola palabra, comenzó a montar todo para la sesión. En poco tiempo, ya estaba con cámara en mano, tomando fotos a diestra y siniestra. Lo que más le extrañó, es que no les pedía cierta pose para cada foto, simplemente dejaba que todo saliera natural. Comenzó a hablar con los chicos, como si se conocieran de tiempo atras, y los hizo reír un poco, para romper el hielo. Pronto, él se veía riendo y platicando con ella también. Le gustaba su risa, y los gestos que hacía mientras tomaba las fotos. Era la primera vez en su vida, que se sentía  realmente cómodo en una sesión fotográfica. 

Cuando todo terminó, la invitaron a un bar. Donde conversó con ella cási toda la noche. Se dió cuenta de que apénas tenía 19 años. Pero eso no la hizo menos atractiva. De hecho, se sentía atraído por ella, como por ninguna otra. Algo dentro de sí, le decía que esta vez, todo sería genuino...todo sería diferente con ella. 
Era una chica muy lista, y muy dedicada en lo que hacía. Pronto, se vió frecuentando su estudio casi cada que podía, y ella, por su parte, le tomaba fotos siempre, y en cada lugar al que salían. Parecía que fotografiarlo, se había convertido en una obsesión, y no solo era eso...comenzaba a sentir algo por él. Nunca se había enamorado, pero suponía que él, siendo quien era, ya lo había hecho muchas veces. Aunque a esas alturas, ya no le importaba. Quería estar con él.

Y llenó páginas, y páginas de su diario con fotos que ella misma tomaba de él. Después, hacia algunas anotaciones abajo de cada foto, y guardaba las demás fotos en una carpeta. Naturalmente, después de un año, se volvieron novios y todo iba perfecto, hasta que ella, tuvo que viajar mucho más, pues su trabajo se hacía cada vez más conocido. De fotografíar bandas de rock, y conciertos, ahora también iba a las pasarelas, y tomaba fotos para revistas de moda. Todo ese exito, fué inversamente proporcional a su relación, que se iba cada vez más abajo...hasta que cayó al suelo abruptamente una noche. 

-Es que ya estoy harto. Nunca puedo verte, nunca estas, cuando te llamo no contestas, y yo ya no se ni qué hacer para que me hagas caso...sé que todo eso es importante para tí, pero creo que yo también soy importante para tí, no?-le decía Brian por teléfono. Ella estaba en australia. Acababa de terminar una sesión de fotos, y estaba demasiado exhausta como para discutir con él.
-Eres importante para mí. Muy importante, pero mi trabajo también lo es, y lo sabes. Crees que yo no quiero verte también? no seas tan egoísta...-dijo ella, al borde del cansancio.
-Egoísta yo? mira quién habla!, de verdad crees que soy egoísta? perfecto...a ver cuando te dignas a que nos veamos, Anna!!-Colgó. Le colgó.Y odiaba sentirse así de furiosa y frustrada. 


Regresó a California, esperando verlo en el aeropuerto. Después de todo, él sabía cuando llegaría, en qué vuelo, y a qué hora. Pero no se presentó. No estaba ahí. Tomó un taxi hasta su apartamento, y se sintió realmente sola, y hasta culpable. Después de media hora, lo vió entrar al apartamento, con un ejemplar de la revista VOGUE americana. En portada, estaba una de las fotos que ella había tomado en Australia. La miró y aventó la revista a la mesita del recibidor. 

-No puedo creer, que tomarle fotos a tontos modelitos, sea más importante que estar juntos...-Anna se cubrió la cara con las manos. No estaba dispuesta a oir eso. Mucho menos ahora. 
-No lo entiendes...-dijo ella, sin saber realmente qué más decir.
-Tienes razón, no lo entiendo, Anna...¿Por qué no vuelves a tomar fotos para Alternative Press? te tendría más cerca...estaríamos más cerca, además, la paga no es mala. Sé que te sentías bien cuando trabajabas ahí...-le dijo, acercandose a ella.
-Quiero avanzar!, necesito progresar en lo que hago. No digo que Alternative Press sea un trabajo para principiantes, pero quiero más cosas que añadir a mi experiencia personal. Quiero conocer, experimentar más cosas!, es como si yo te dijera, que solo salieras de tour alrededor de E.U. Yo sé lo mucho que te gusta tocar en otros lugares, así que quiero que me entiendas- le dijo, pidiendo desesperadamente comprensión.
-No veo como todo esto nos llevará a algún lado...si yo estoy por un lado, y tú del otro...no creo que esto vaya a funcionar...


Se sentía decepcionada. No entendía como él, podía decir todo eso. 

Lo vió irse. Se fué, y no volvieron a hablarse. Ella comenzaba a sentirse como una niña pequeña, que veía como el castillo de bloques de colores que había construido, se estaba cayendo a pedazos, y no quería quedarse a ver el horrible final. 

2. I will follow you into the dark.

Francia aun desde arriba se veía encantadora. Tenía pocos recuerdos de la primera vez que llegó allí hace más de 11 años, solo en plan de simple turista, junto a su hermana y su abuela. Desde ese día había jurado regresar. Ahora que estaba ahí, todo se veía diferente, pero no menos bello. Tomó un taxi que la llevó a su hotel, en las afueras de París. Al llegar solo se limitó a botarlo todo junto a la puerta, y destendio la cama con desgano, se deshizo de los zapatos, y se metió debajo de las sábanas. Estaba muy cansada. 11 horas de vuelo, ciertamente no eran cualquier cosa, y es que no solo era eso...estaba cansada emocionalmente. No por nada había huido de California, como si su vida dependiera de ello. 

Le costó un poco de trabajo dormir, pero al final pudo cerrar los ojos por un buen rato, hasta que abruptamente su teléfono sonó. Para ese entonces, ya llevaba algunas horas dormida. El celular vibraba de forma desquiciada, y la tonada característica que acompañaba el anuncio de una llamada no paraba de oírse repetidas veces. Buscó en la penumbra su bolsa, y tomó el celular de hasta abajo de todas sus cosas. Contestó sin siquiera ver quién era. 

-Annie? por dios, dónde te has metido!? acabo de ir a tu casa...por favor, no quiero que te vayas, bien sabes lo importante que eres para mí, y si te vas...me volvería loco...es en serio...-Annie lo cortó en seco.
-Lo siento, pero ya es demasiado tarde...-le dijo tragando saliva con un poco de trabajo. Odiaba tener que decírselo. 
-Qué?! a qué te refieres? dónde estas?!-le dijo exaltado. Cerró sus ojos. No le iba a decir donde estaba. De hecho, quería colgarle en ese instante pero no podía...
-Lo siento tanto, creo que fue mejor para los dos...probablemente con el tiempo lo entenderás...-le dijo, a punto de colgar. 
-Anna...yo...-colgó. No pudo soportar más. 

Aventó el teléfono contra la pared, lo que hizo que se partiera en pedacitos. Ese era el segundo paso de la huida. Desconectarse de todo, y de todos. Ahora sí...había una vida nueva esperándole.

Al día siguiente, fue a las oficinas de Vogue, donde ya tenía una cita concertada con el editor en jefe. Tenía un poco de nervios, pero sabía que nada podía ir mal. De todos modos, él mismo la llamó para estar ahí. Desde que se volvió fotógrafa profesional, se la pasaba de un lado a otro, y vaya...no podía quejarse de absolutamente nada, la vida le sonreía, aunque a ratos no siempre era así, pero tenía que sobre llevar las cosas. Tenía que ser fuerte por ella misma, como siempre lo había sido, ahora menos que nunca podía flaquear. Empezó a trabajar desde esa misma tarde, con una sesión de fotos en los jardines de los Campos Elíseos. Un escenario impactante, y más allá de hermoso. De niña juraba que ese lugar estaba encantado, y ahora que lo volvía a ver, se sentía un poco más alegre. No creía lo pronto que se estaba acoplando al estilo de vida Francés, obviamente diferente al estilo de vida americano, al que siempre estuvo acostumbrada. Recordaba todavía sus lecciones de francés a temprana edad que le daba su abuela todas las tardes sin fallar. Ahora, se lo agradecía, pues no tenía problema alguno para comunicarse. 

Terminó de tomar fotos muy tarde. Pero no le importaba tanto, porque la vida nocturna en París siempre era una gran manera de escapar de todo lo demás. Siempre había un café abierto, un bar, un restaurant, casi cualquier cosa para mantenerse entretenido mientras el insomnio durara. Y eso era una gran noticia para ella, que padecía de insomnio. 

Lo que no le había pasado por la cabeza, hasta ese preciso momento, en que se sentó en una banca de un parque solitario, era que, siendo quien era, no podía vivir escondida por siempre. Era Annie Gibbons. Fotógrafa profesional, y famosa casi en cualquier lugar. Además, Vogue le haría una fiesta de bienvenida el viernes, y se anunciaría formalmente su estadía ahí. Y las noticias, obviamente llegarían a E.U y a su vez, a California. Y se enteraría. Claro que se enteraría, después de todo, el mundo puede parecer tan pequeño...

Y lo que tampoco recordaba, era que Brian mismo tenía una llave de su apartamento. Y en ese preciso instante, estaba entrando. Quería pistas. Indicios de su escondite. Estaba dispuesto a encontrarla, y traerla de vuelta. La necesitaba, la necesitaba aun sabiendo que él había sido el culpable de su partida, pero quería enmendarlo. La culpa no lo dejaba ni dormir en las noches. No podía ni componer una canción decentemente, porque inmediatamente le sorprendía el rostro de Anna en la pared, o en cualquier lugar en el que se encontrara. Necesitaba estar cerca de ella. La lejanía lo estaba matando tanto o más que a ella, y lo peor del caso, es que ni siquiera tenía idea de a donde se había ido. No sabía si podía estar en NY, en Belize, en España, en Rusia, o en Australia. No sabía nada. Se sentía como un explorador enmedio de la amazonía, sin brújula, y con un pequeño pedazo de mapa. 

Empezó a sacar cada cajón, y vaciaba el contenido en el suelo, después, se sentaba, y leía cada uno de arriba a abajo, para ver si encontraba algo...y nada. Nada parecía fuera de lo normal. Después fue a su recámara, la miró con melancolía y tristeza. Las sábanas yacían ahí, deshechas, todavía estaba su pijama en el suelo, y la toalla con la que salía del baño. Después, vio el armario medio vacío, y los cajones abiertos. Parecía que habían entrado a robar. Y de alguna forma así se sentía él. Robado, privado de algo tan importante en su vida como lo era ella. Se sentó en la cama, y se llevó las manos a la cara. Estaba frustrado y triste. Empezaba a oscurecer, y estaba a punto de irse. El solo hecho de estar ahí, sin ella, le enfermaba.

Por último, quiso abrir el cajón de su buró derecho. Lo que encontró ahí, no tenía precio. 


Era su diario, y una carta membretada con un VOGUE FRANCE en letras grandes a su nombre. 
No podía creer que se le hubiera olvidado su diario, cuando siempre había sido tan apegado a ese libro de tapas negras gastadas. Después, sacó la carta del sobre, y leyó con cuidado. 

"Nos complace muchísimo que hayas aceptado nuestra proposición. Estoy seguro que con tu toque personal, esta revista será todavía más exitosa de lo que ya es. Estamos muy emocionados de tu llegada, y te esperamos el lunes. Queremos que te sientas como en casa." 


Tomó el papel, el sobre y el diario, y se salió de ahí, dispuesto a tomar el primer avión que lo llevara a Francia.
Obviamente, el destino le tenía preparadas otras cosas. No iba a ser tan fácil llegar a ella, después de todo. 








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